lunes, 14 de septiembre de 2020

FALLECIMIENTO DEL VGM ROBERTO BARRIENTOS, MURIO POR COVID-19

QEPD CAMARADA


Roberto Barrientos, el veterano de Malvinas que luchó por los derechos de los ex combatientes, murió de Covid-19
Soldado integrante de la Compañía de Ingenieros de Combate 601, se destacó por su compromiso en la posguerra en esa lucha desigual que enfrenta el veterano y que hizo de la solidaridad una forma de vida. Había regresado a las islas el año pasado por primera vez. Tenía 56 años


Los que estuvieron con ella dicen que rompía el corazón ver llorar a Raquel García, la madre del soldado Daniel Alberto Ugalde, caído en la batalla final en las primeras horas del 14 de junio de 1982 en Malvinas. Raquel, que había logrado cerrar una triste historia con la identificación de los restos de su hijo, enterrado en el cementerio de Darwin, ahora sentía que había perdido a otro hijo. Esos que traen las vueltas de la vida. Roberto Barrientos, que en la guerra combatió en la Compañía de Ingenieros de Combate 601, falleció en las últimas horas a causa de complicaciones derivadas del 
Covid-19.


Roberto Barrientos fue a Malvinas con la Compañía de Ingenieros de Combate 601 y se comprometió en la lucha por los derechos de los veteranos.

El desconsuelo de Raquel tenía sus razones. Roberto, si bien nacido en Lanús, se había mudado a Hurlingham y al vivir relativamente cerca, era el que la llevaba cuando había algún acto, homenaje o recordación referida a Malvinas. Y fue el motor para que la animó durante los años que tuvo que esperar luego de haber dado su muestra de ADN para la identificación de los soldados en el cementerio de Darwin. Roberto era quien le decía “no tenés que bajar los brazos” cuando los tiempos de las negociaciones políticas no acompañaban los tiempos de una madre que esperaba saber dónde estaba el cuerpo de su hijo.

En diciembre hubiera cumplido 57 años. Con los que habló Infobae, todos acuerdan en describirlo, auxiliándose con el mismo sufijo: azo. Tipazo, amigazo, compañerazo.


Hincha fanático de River, siempre discutían con su gran amigo, Juan Peralta, también fanático pero de Boca, veterano como él, compinches desde la colimba y compañeros de carpa, de infortunios y de resistencia en las últimas semanas de la guerra. Ese fue el inicio de una amistad inquebrantable.

Roberto tuvo distintos trabajos, en los que se destacó por su rectitud y honradez. Hacía cerca de diez años que se desempeñaba en la oficina de veteranos en el Ministerio de Trabajo, donde se desvivía por destrabar trámites, solucionar problemas, ayudado por su gran conocimiento que poseía de la legislación referida al veterano de guerra. Sobresalió por su seriedad y responsabilidad y por su claridad en la gestión. Fue uno de los impulsores de la ley de jubilación anticipada para veteranos, que se concretó durante el gobierno anterior.


Amigos desde la guerra: Barrientos y Juan Peralta, en uno de los tantos actos evocativos de Malvinas.

En el ministerio, organizaba jornadas de charlas sobre Malvinas, y entre los temas que puso sobre el tapete fue la cuestión del reconocimiento de los cuerpos no identificados de Darwin, cuando pocos eran los que hablaban de ello y el veterano Julio Aro -de la Fundación No Me Olvides e impulsor de la causa- luchaba solo contra la burocracia y el desinterés.


Cuando ocurrió la rendición, permaneció como soldado voluntario en las islas. Por su dominio del inglés, ofició de intérprete entre oficiales argentinos y británicos en la dura tarea de sacar las minas de los campos. Recién regresó al continente el 14 de julio. Siempre se había negado a volver a Malvinas, se resistía a que le sellasen el pasaporte por pisar tierra argentina. Sin embargo, tal vez la nostalgia y ese sentimiento al que es inútil encontrarle explicación, lo animó a hacerlo el año pasado. Estuvo en su posición, recorrió campos de batalla, rezó en el cementerio. Dijo que para él había sido 
algoúnico único.




Barrientos sentado en la posición que ocupó durante la guerra, en viaje que había hecho a las islas el año pasado.

Ese grandote simpático de risa linda que no le gustaba que le dijeran “narigón”, estaba muy comprometido con Malvinas; participaba activamente en el centro de veteranos de guerra de Lomas de Zamora, localidad donde vivía y era miembro de la mesa consultiva de la Comisión Nacional de Ex Combatientes, que depende del Ministerio del Interior. Era muy amigo de sus amigos y sabía escuchar, cuando alguien acudía a él con un problema.


El 21 de agosto pasado, debieron internarlo por coronavirus. Estuvo en terapia intensiva y cuando mejoró lo pasaron a una habitación común. Sin embargo, otras complicaciones agravaron su estado.

Lo que pasó en la despedida de sus restos fue una prueba palpable de lo que Barrientos significó para muchos. Se dieron cita veteranos de distintos centros, personal de distintas armas, amigos, funcionarios de la municipalidad de Lomas de Zamora y un trompa del Regimiento de Patricios, que ejecutó silencio. También estaban sus dos hijas y suplieron la ausencia del hijo varón que no pudo despedir al padre porque viajó a Australia a probar suerte.


Dio el presente el segundo jefe de esa compañía de Ingenieros de Combate 601, esa compañía que cuando terminó la guerra, fue disuelta, y de la que formaba parte el soldado Roberto Barrientos, ese tipazo que nunca bajó los brazos.




Las conmovedoras reflexiones de un héroe de Malvinas en cuarentena: “Nadie se salva solo, ni en la vida ni en la guerra”



lunes, 7 de septiembre de 2020

LA HISTORIA DEL VGM HORACIO NUÑEZ


Un nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas, en Telefe Noticias te contamos la guerra en primera persona, y lo que ocurrió ese 1 de Abril de 1982. - 2 de Abril 2020 Horacio Nuñez cuenta cosas que pocos conocen sobre el día previo al conflicto bélico.






martes, 1 de septiembre de 2020

FALLECIMIENTO DEL VGM MIGUEL GRANDE

LA UNIÓN DE SUBOFICIALES ESTA DE LUTO 

TE FUISTE AMIGO QUE DIOS TE TENGA EN LA GLORIA, Y SIGAS DE VIGILIA CON LOS CAMARADAS EN CUSTODIA DE LAS ISLAS MALVINA, MIS SENTIDO PÉSAME A TU FAMILIA.






jueves, 20 de agosto de 2020

EL ARCHIPIÉLAGO DENOMINADO "MALVINAS, UBICADO A 500 KM DE LA COSTA PATAGONICA.

                      



Argentina tiene 6.500.000km² de plataforma continental, cuyas posibilidades resultaban y siguen siendo, apenas, cuantificables. El archipiélago denominado Malvinas, ubicado a 500 km de la costa patagónica y que ocupa una superficie de 11.718km², fue heredado por el país de manos de la Corona Española.

En 1833 arribó la fragata inglesa “Clio”. Su dotación tomó posesión de las islas desalojando a una pequeña guarnición argentina. Desde entonces se iniciaron sucesivas presentaciones ante organismos internacionales que tuvieron durante siglo y medio la misma respuesta: silencio.

Un incidente con obreros argentinos que realizaban el desguace de una antigua factoría ballenera en la isla San Pedro fue calificado de ilegal. Así se puso en marcha un intercambio de notas infructífero entre cancillerías, por lo que la Junta Militar como gobierno nacional, hizo efectivo un precipitado plan de acción que tenía como objetivo recuperar la soberanía sobre “la perla austral”.

Se le asignó la responsabilidad a la Armada de reconquistar y asegurar Puerto Argentino de forma incruenta, garantizando en todo momento la seguridad de las personas y de los bienes y de los habitantes de la ciudad.

Aquel otoño del ‘82 el componente naval comenzó a desplegarse en pos de la concreción de la Operación Anfibia "Rosario".

Así comenzó el despliegue de más de una decena de buques que conformaron diferentes grupos de tareas. Durante los 74 días que duró la guerra su accionar fue indispensable, efectivo y heroico.

Durante la toma de Puerto Argentino se volvió fundamental el destructor ARA “Santísima Trinidad”. Sus capacidades permitieron el desembarco de las fuerzas especiales durante la "Operación Rosario", como así también el submarino ARA “Santa Fe”.

                               

El ARA “Santísima Trinidad” fue acompañado por el ARA “Hércules”, el cual marcó el camino a la Fuerza de Desembarco en su acceso a tierra firme. Por su parte, los destructores ARA “Domecq García”, ARA “Seguí”, ARA “Bouchard”, ARA “Py” y ARA “Piedrabuena” fueron encargados de controlar el área marítima realizando patrullajes para evitar el paso de 
unidades enemigas.unidades enemigas.  

En la misma operación tuvo su participación el Portaaviones ARA “25 de Mayo” como buquecontrol de aeronaves de ataque y control aéreo. La Armada Argentina pudo cubrir y desplegar a su Grupo Aéreo Embarcado (GAE), de una manera que no hubiese sido posible hacer desde tierra firme. Por su actuación se le otorgó a la unidad la condecoración “Operaciones de Combate”.





El segundo impacto dio directamente en el puente, destruyéndolo por completo al igual que el cuarto de radio que se hallaba debajo: fallecieron en el acto 8 marinos entre los que se encontraba el Comandante. La difícil decisión que previamente había tomado Gómez Roca se volvió en este momento heroica, ya que salvó la vida de muchos de sus hombres.


Sin puente de comando y con la tripulación diezmada, al mando del Segundo Comandante, el Teniente de Navío Sergio Bazán, la dotación improvisó un timón y se decidió navegar hacia el continente, aún bajo amenaza de un nuevo ataque. El 5 de mayo logró el ansiado arribo, llegando a Puerto Deseado, donde fueron recibidos con mucha emoción por camaradas militares y por los pobladores.
 Media hora después, el “Belgrano” se hundió en las gélidas aguas australes, dejando a la deriva balsas con hombres que enfrentaron durante casi dos días “Mar 4, visibilidad 500 yardas y viento del noroeste a 30 kms/h” (fragmento del SITREP emitido por el A.R.A. “Piedrabuena” en misión de rescate). Las bravías olas dificultaron la supervivencia y posterior rescate de los náufragos, quienes ante cada contingencia superada creían firmemente volver a nacer.

Durante el ataque fallecieron 323 tripulantes y fueron rescatados 770. Fue una gran proeza encontrar las balsas en las condiciones climatológicas reinantes, lo cual no hubiera sido posible sin la acción de un Neptune de la Aviación Naval que las divisó y de la determinación de los tripulantes a bordo del ARA “Gurruchaga”, del ARA “Bouchard”, del ARA “Piedrabuena” y del ARA "Bahía Paraíso" como buque hospital, que fueron quienes los rescataron. Ningún marino deja a otro marino en el mar.



  
           




La epopeya del ARA “Alférez Sobral”


Al mismo tiempo que se buscaba a los náufragos del crucero, el aviso ARA “Alférez Sobral” emprendía el rescate de los tripulantes de un avión Canberra de la Fuerza Aérea Argentina, aproximadamente a 100 millas náuticas al norte del Estrecho San Carlos.


Este buque junto al aviso ARA “Somellera” no formaba parte de la Fuerza de Tareas argentina, sino de una escuadrilla de sostén y apoyo. En la madrugada del 3 de mayo un misil lanzado desde helicópteros Sea Lynx ingleses impactó en una de sus lanchas, destruyéndola por completo y esparciendo esquirlas que hirieron a los tres operadores de la ametralladora de estribor. Todo ocurrió en pocos segundos y en medio de una oscuridad impenetrable que impedía sostener una defensa armada frente al ataque.


Luego de una revisión de los daños ocasionados, el Comandante, Capitán de Corbeta Sergio Raúl Gómez Roca, consideró que el lugar de mayor riesgo era la superestructura, especialmente el puente de comando. Con el fin de proteger a sus hombres, a sabiendas que era imposible combatir efectivamente con las armas propias, ordenó desalojar las cubiertas superiores quedando en el puente solamente él y los tripulantes indispensables para conducir el buque.




El rompehielos ARA “Almirante Irízar” en un inicio fue puente logístico, transportando tropas y pertrechos. En las horas más cruentas de la guerra fue configurado como buque hospital junto con el buque ARA “Bahía Paraíso”. El coloso naranja arribó a cercanías del teatro de operaciones con su exterior repintado de blanco con una cruz roja, que indicaba el inicio de su misión sanitaria. Zarpó con más de 200 camas, quirófanos, laboratorios, salas de terapia, rayos, traumatología y quemados, helicópteros embarcados y varias decenas de profesionales de la salud.




       







El transporte polar ARA “Bahía Paraíso” fue el primer buque que se configuró como buque hospital de la Flota de Mar durante el conflicto de 1982. Tras haber participado en Grytviken de las acciones que permitieron la recuperación de las Islas Georgias del Sur, fue transformado de buque multipropósito a buque hospital en un período de 10 días por los ingenieros, técnicos y operarios del Arsenal Naval Puerto Belgrano.

Fue equipado con cuatro quirófanos, una sala de yeso, una sala de rayos, una sala de desintoxicación química y una pileta de acero inoxidable para el tratamiento de los heridos quemados. Además, de instalaron 300 camas (250 camas de sala para internación general, 25 camas de terapia intensiva y 25 camas para terapia intermedia). A bordo, el servicio de sanidad en combate estaba constituido por 25 médicos y 60 enfermeros.

Entre el 4 y 11 de mayo participó en las operaciones de rescate de los sobrevivientes del crucero ARA “General Belgrano”.

Durante el conflicto realizó cuatro cruces a las Islas Malvinas y permaneció en la zona de operaciones como buque hospital durante 24 días. Llevó a cabo a bordo 234 prácticas médicas que incluyeron 74 intervenciones quirúrgicas. Participó de tres encuentros con el buque hospital HMHS “Uganda”, con el que intercambió combatientes heridos y al que abasteció de medicamentos y unidades de sangre, debido a que al buque inglés se le había coagulado el banco propio.

Tras el fin del conflicto armado, participó en las operaciones de repliegue al continente de los combatientes y heridos argentinos, entre el 17 y 22 de junio.













La División de Corbetas estuvo conformada por las corbetas ARA “Drummond”, ARA “Granville” y ARA “Guerrico”. Las dos primeras formaron parte de la Fuerza de Tareas Anfibia, brindando protección y apoyo a las unidades encargadas de desembarcar el 2 de abril; mientras que la última participó del Grupo de Tareas que tenía como fin recuperar las islas Georgias del Sur.

Aquí vale la mención del combate en Grytviken, donde la corbeta ARA “Guerrico” tuvo una actuación destacada en el desembarco y toma de posición de combate de una fracción de Infantes de Marina. Era 3 de abril cuando precedió al “Bahía Paraíso” –a bordo del cual se encontraba el Grupo de Desembarco– en el ingreso a la bahía Cumberland, efectuando una búsqueda electrónica y comprobando la ausencia de unidades británicas.

Ya en el puerto de Grytviken, la dotación de la corbeta detectó diferentes condiciones que reducían el espejo de agua disponible para la maniobra del buque y lo dejaban expuesto al fuego enemigo que inicialmente se había desatado sobre dos helicópteros del Grupo de Tareas argentino. Así, el comando tomó la arriesgada decisión de entrar y salir de la caleta para atraer la atención británica hacia el buque y, a la vez, tratar de batirlo con fuego propio para permitir que los infantes de marina pudieran consolidar su posición en tierra.


La corbeta comenzó a recibir fuego constante durante toda su maniobra que impactó sobre su superestructura. El sistema de armas tuvo un breve período de funcionamiento antes de averiarse. Fue durante la operación de la ametralladora de 20 mm. que falleció el apuntador, Cabo Primero de Mar Patricio Alfredo Guanca, la única baja que tuvo la dotación de la unidad.

Una vez abandonada la caleta y con varios heridos a bordo, el buque ocupó una posición en proximidades de la roca Hobart, y desde allí comenzó a abatir al enemigo con el reparado montaje de 40 mm., comenzando desde la zona más alta, próxima a los edificios. A los pocos disparos y antes de tener que intentar impactar en los edificios, se produjo la rendición.
El “Belgrano”: custodio eterno del mar austral

Cómo olvidar aquel crucero de 3900 toneladas que había sido puesto en servicio dos años antes de la guerra. El 16 de abril de 1982 zarpó desde la Base Naval Puerto Belgrano hacia el este de la zona de conflicto con 1093 tripulantes. Los testimonios y relatos describen ese momento como de una incertidumbre completa, de una esperanza simbolizada en la promesa de volver y de una movilización por defender la Patria.

Debía mantenerse fuera del área de exclusión vigilando las intenciones de las fuerzas enemigas. Luego de recalar en Ushuaia, se reunió con dos destructores. El 1° de mayo recibió la orden de atacar por el sur pero ya habían sido detectados por el submarino nuclear HMS “Conqueror” que se había posicionado en cercanías de ellos.

Al día siguiente se le ordenó replegarse, pero su destino ya estaba marcado. Fue a las 16:02 horas cuando el primer torpedo Mark 8 impactó en la sala de máquinas, disparado a una distancia de tan sólo 5 km. El segundo impacto fue en la proa, destruyéndola casi por completo. No había opción y la tripulación escuchó a las 16:23 horas la orden de abandonar el buque.











martes, 18 de agosto de 2020

VETERANOS Y EXCOMBATIENTES DE MALVINAS

Descubrieron un mural en homenaje a los héroes que participaron del conflicto bélico en 1982









Personas privadas de libertad de una cárcel bonaerense transformaron una cocina de campaña a leña para que funcione a gas en un hecho solidario en el que se beneficiarán centenares de chicos.

La experiencia solidaria se desarrolló en los talleres de la Unidad 5 Mercedes del Servicio Penitenciario Bonaerense en el marco del programa “Más trabajo, menos reincidencia” que impulsa el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.

Las autoridades penitenciarias entablaron contacto con el Centro de Veteranos y Ex Combatientes de Malvinas de la localidad de Mercedes, y se pusieron a disposición para reparar y poner en valor una cocina de campaña fabricada en nuestro país en 1942.


Las personas detenidas realizaron tareas de gas, herrería e iluminación y dejaron a la cocina de campaña, más conocida como “La Morocha”, para un uso práctico y benéfico. Es que ahora los ex combatientes van a utilizarla en las escuelas en las que brindan charlas históricas sobre la guerra de Malvinas, para calentar leche chocolatada y hasta cocinar tortas.

La cocina de campaña es un transportador de comida y tiene una olla tipo presión de 150 raciones, y lugares de guardado de alimentos. Hasta antes de la reconversión, se instalaba en un lugar y se calentaba a fuego de leña la comida, la cual se tiznaba toda por el humo, por este motivo entre las tropas se la conoce como “la morocha”, por el color negro con el que quedaba por su uso.

En los talleres del penal, los internos trabajaron a cargo del subprefecto Favio de Acevedo, y con la colaboración de todo el personal del mismo, y con la creatividad del maestro suboficial Lucas Chavaño, quien ideó como realizar los trabajos de gas, herrería y electricidad, para esta transformación.

Los privados de libertad donaron su trabajo a través del Programa Voluntariado Social y expresaron su satisfacción de poder ayudar.

Con las medidas de prevención necesarias y la distancia social aconsejada por la pandemia del Covid -19, la entrega de la cocina de campaña se realizó este jueves en el establecimiento carcelario con la presencia del empresario y ex combatiente Aldo Franco, el subdirector general de Trabajo Penitenciarios, Néstor Gascue, el jefe de Complejo Penitenciario Zona Norte, Ricardo Méndez, la secretaria de Coordinación, Amorina García, el director de la Unidad 5, Horacio Maldonado, los subdirectores Laureano Viera y Lucas Ruiz, y personal de los distintos sectores y secciones del establecimiento.



En tanto, también se descubrió un mural en homenaje a los caídos en combate y recordatorio de la soberanía de las Islas. La obra artística la realizó Walter, uno de los internos, en el ala central del interior de la cárcel.

Con la emoción en su mirada, Walter, se presentó ante el excombatiente Aldo Franco, y le dijo “esto es para demostrar nuestro respeto, y orgullo a todos ustedes, por lo que hicieron en las Islas, por defender el país, es una gran emoción poder rendirles este homenaje. Mi tío estuvo en Malvinas y cuando las autoridades de la Unidad me comentaron la idea, me corrió frio por la espalda por la emoción y el orgullo que sentí”.



Por su parte, el empresario y ex combatiente Aldo Franco, expresó su emoción y agradecimiento en todo momento, destacando que el reconocimiento y el cariño de la gente común es lo que más satisfacciones les da. Agradeció uno por uno a los internos que participaron y a la totalidad del personal que, de una u otra manera, estuvieron involucrados en los proyectos. Con respecto a la cocina contó que tenía una inmensa felicidad de verla con un futuro, ya que hacía muchos años que la tenían y no la podían utilizar.




En una cárcel bonaerense pusieron en valor una cocina de campaña para un centro de Veteranos y Ex Combatientes de Malvinas

La experiencia se desarrolló en la Unidad 5 Mercedes del Servicio Penitenciario Bonaerense. Convirtieron el artefacto a leña para que funcione a gas. También realizaron tareas de herrería e iluminación. Será utilizada para beneficio de chicos de diversas escuelas.

miércoles, 22 de julio de 2020

SECCION BOTE DE LA COMPAÑIA C DEL RI 25 TENIENTE ESTEVEZ








El 28 de mayo de 1982 la sección “Bote” del RI 25 se batió heroicamente en el combate de Darwin contra fuerzas de elite británica. El sacrificio del teniente Roberto Néstor Estévez y sus hombres se convirtió en un modelo de las virtudes del infante argentino

El 27 de mayo los británicos comenzaron a atacar las posiciones de la Fuerza de Tareas Mercedes en Ganso Verde con mayor intensidad, los días previos las instalaciones habían sido constantemente bombardeadas. Durante las primeras horas de la mañana se produjeron enfrentamientos entre las patrullas de exploración de ambos bandos.

A las tres de la mañana del 28 de mayo la compañía “A” del RI 12 al mando del Tte 1ro J. Manresa comenzó a colapsar atacada por la Compañía “B” del 2do Batallón de Paracaidistas. El Tcnl Ítalo Piaggi intentó aliviar la presión enemiga y recomponer el frente.

Para ello empleó la Primera Sección de la Compañía “C” del RI 25, la “Bote”, al mando del Tte R. N. Estévez que partió al frente de los bravos de la Compañía “C” en busca del enemigo. Iba a la cabeza de la columna, y era seguido por los Cabos Mario Rodolfo Castro, Roberto Jorge Zárate y Miguel Ángel Ávila. A las 5 de la mañana del día 28 llegaron a Casa Boca cerca del cementerio de Darwin entrando en combate con los efectivos del la Compañía “A” del Regimiento 2 de paracaidistas ingleses, unidad de elite del Ejército Británico compuesta por unos 150 hombres a los que se sumaron los de la “B”.

La Compañía “D” marchaba detrás de la “B” que habían combatido contra los del RI 8 al mando del Subt. R. G. Aliaga sufriendo fuertes bajas. El Tte R. N. Estévez ordenó a los hombres del RI 12 que quedaban en el sector ayudarlo a reorganizar la defensa. Apenas habían comenzado a ocupar las posiciones, varios de los hombres se encontraban todavía al descubierto, cuando empezó el combate sobre una pequeña elevación del terreno llamada Darwin Hill que les daba ventaja a los argentinos, eran cerca de las 08.00.

Los británicos avanzaron confiados. El choque fue sumamente violento ya que el volumen de fuego recibido fue inmenso, pero los efectivos del RI 25 lograron estabilizar el frente deteniendo por completo a los paracaidistas:

“(…) La Sección BOTE fue sorprendida fuera de las posiciones. Muchos fueron heridos por las esquirlas. Una vez más, el enemigo lanzó su ataque sobre las posiciones argentinas. Se intensificó un nutrido fuego de ambos lados; el combate se transformó en un infierno. El Tte. ESTÉVEZ fue herido en un brazo. Con su radio, reglaba el fuego de la propia artillería de campaña, mientras que su tropa era impulsada al combate por medio de su voz y de su ejemplo”.

El Tte. R. N. Estévez recorría las posiciones organizando a sus hombres que respondían brillantemente, fruto de la instrucción recibida. Los proyectiles de la artillería argentina caían muy cerca de los argentinos por lo que Estévez, con una herida en una pierna y el brazo izquierdo que le quedó destrozado, le ordenó al soldado Fabricio Carrascul que buscara una radio que estaba en una posición cercana. El valiente conscripto salió a cumplir la misión y fue abatido por los británicos. Finalmente otros soldados pudieron llegar a la posición de Estévez con la radio que le permitió reglar el tiro de la artillería propia dirigida por el Tte. 1ro. C. Chanampa:

“La efectividad del tiro la comprobaba mediante la información que me llegaba de los elementos de Infantería que constantemente me daban la ubicación de la propia tropa, del enemigo y del sector del terreno que estaba batiendo. Se destacó en esta actividad el Teniente de Infantería ESTÉVEZ (…)”.

A pesar de sus heridas, el Tte R. N. Estévez disparaba su FAL con el brazo sano y seguía dando órdenes a sus hombres. Recurrimos a un testimonioque explica el diálogo del Tte Estévez con sus subordinados:

“- Cabo Castro, me hirieron en la pierna, pero no se preocupe, continuaré reglando el tiro de la artillería- gritó, sin titubear, el Teniente Estévez.

– Enfermero, rápido, atienda al Teniente- ordenó Castro, con un grito.

– Me pegaron de nuevo, esta vez en el hombro. Cabo Castro, no abandone el equipo de comunicaciones y continúe dirigiendo el fuego de artillería… – fue su última orden; un certero impacto en la cara, quizás de un tirador especial, lo desplomó sin vida (…)”.

Antes de morir, el Tte. R. N. Estévez protegió al soldado AOR Sergio Rodríguez, testigo directo de los dramáticos sucesos:

“El Teniente Estévez estaba recorriendo las posiciones, gritando órdenes de derecha a izquierda, todo esto, repito bajo el terrible fuego enemigo. Al salir del pozo contiguo al mío recibió dos balazos en el brazo y pierna izquierda, respectivamente. Tambaleándose llegó al pozo donde yo me encontraba. Este valeroso oficial, sin preocuparse de sus propias heridas me preguntó por las mías pues yo estaba ensangrentado. Le contesté que podía arreglármelas. Estévez tomó un FAL y comenzó a disparar luego, por radio estuvo dando nuevas órdenes. Mi MAG la tomó otro soldado del 12 y abrió fuego contra el enemigo (…). Estévez, lo repito, sin importarle sus heridas tomó el caso del soldado muerto del 12, me lo colocó en mi cabeza, para protegerme, ya que nosotros usábamos boinas verdes y eso no protege nada ante una bala o una esquirla. En ese momento recibió un nuevo balazo en el pómulo derecho y se desplomó pesadamente a mi lado. Tratamos de auxiliarlo y le oímos decir algo que nadie entendió, y luego expiar (…)”.

El Tte. ESTÉVEZ 

En otro pozo de zorro fue alcanzado el Cabo Mario Rodolfo Castro. Otro de los suboficiales que cayó en combate fue el Cabo Miguel Ángel Ávila.Lejos de terminar la lucha, los leones del RI 25 continuaron el combate deteniendo a los paras que pensaron que se encontraban peleando contra un regimiento completo. Esto demostró la formación que habían tenido: muerto su oficial superior y varios suboficiales, los soldados siguieron peleando. Con sus fuerzas rechazadas después de tres ataques y tres horas de combate, con un número considerable de bajas, el Tte. Cnl. H. Jones, Jefe del 2 PARA decidió avanzar. Muy pocos de sus hombres lo siguieron, cayendo muertos dos de ellos al iniciar el ataque. Momentos después el Tte. Cnl. H. Jones fue abatido por los disparos de la MAG del soldado AOR Oscar Ledesma (imagen) mientras intentaba tomar una trinchera ocupada por efectivos del RI 12:


“La fuerza de la primera ráfaga hace que el inglés dé un medio giro en el aire y quede tendido en el terreno con los pies en mi dirección. Ahí tuve una fracción de segundos, donde el tipo en el suelo comenzó a gritar y manotearse la cintura, por lo que creíamos que tenía alguna granada, levanto la MAG y vuelvo a descargarle otra vez”.

El 2 PARA trastabilló, la noticia de la caída de su Jefe, conmocionó todo el frente y la ofensiva de se detuvo. En el mismo pozo donde se encontraba el AOR O. Ledesma, estaba el AOR Nelson Gerardo Huircapan que fue herido por una esquirla de un cohete. Valientemente, O. Ledesma dejó la MAG para auxiliar a su compañero, después de comprobar que la herida era leve reabrió el fuego junto al AOR Jorge Osvaldo Testoni que conversaba y hacía chistes (estaban en la misma posición el Sarg. 1ro. Jumilla Buenaventura, el Sarg. 1ro. Alcides Estigarribia y un soldado del RI 12).

Dijo el conocido estratega y filósofo chino Sun Tzu Cuando quieras saber como te fue en la guerra, pregúntale a tu enemigo. Tomando el relato de un oficial inglés, Clive Livingstone, los periodistas Max Hastings (acompañó como reportero a las tropas británicas durante los combates) y Simon Jenkins escribieron:

“De pronto, al romper el día, el balance de la batalla se inclinó bruscamente en contra de los ingleses. Estaban atrapados en terreno abierto, con el único refugio completamente al flanco, y un enemigo preparado para el combate de frente. Los servicios de informaciones habían comunicado especialmente que las posiciones argentinas eran a cielo descubierto. En realidad, sus trincheras tenían sólidos tejados, y los informes sobre una guarnición desmoralizada y desganada parecían sin fundamento. Tantas mentiras que se nos dijeron acerca de que no querían pelear, y están peleando como leones. Un impresionante fuego de mortero y artillería caía sobre las compañías de paracaidistas desplegadas en el istmo (…). Incluso un soldado conscripto podía ser un combatiente formidable contando con munición ilimitada y disparando desde posiciones bien preparadas, mientras que los paracaidistas padecían de falta de munición (…)”.

Días antes de partir hacia las islas Malvinas, el Tte R. N. Estévez dejó en manos un oficial una carta que en caso de que él muriera, debía ser entregada a su padre, cosa que finalmente ocurrió:

“Sarmiento, Chubut, 27 de marzo de 1982.

Querido papá:

Cuando recibas esta carta yo ya estaré rindiendo cuentas de mis actos a Dios Nuestro Señor. Él, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en el cumplimiento de mi misión. Pero fijate vos: ¡qué misión! ¿No es cierto? ¿Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todos destinados a recuperar las islas Malvinas y restaurar en ellas nuestra soberanía? Dios, que es un Padre generosos ha querido que éste tu hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria.

Lo único que quiero pedirles a todos es: 1) Que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo; 2) Que me recuerden con alegría; y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza; y muy importante: 3)que recen por mí.

Papá: hay cosas que un día cualquiera, no se dicen entre hombres, pero que hoy debo decírtelas: gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tener tu apellido, gracias por se católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar.

Hasta el reencuentro, si Dios lo permite. Un fuerte abrazo.

Dios y Patria ¡O muerte! Roberto”.


Muerto el Tcnl. H. Jones, se hizo cargo del 2 PARA el My Chriss Keeble que reorganizó a sus hombres y tras recibir refuerzos, municiones, apoyo aéreo y naval reinició el ataque. Los hombres de la Sección “Bote” del Tte. R. N. Estévez seguían combatiendo, pero las bajas sufridas y la escasez de munición hicieron que el volumen de fuego disminuyera considerablemente. Esto permitió a los paracaidistas ir tomando una a una las trincheras argentinas que se quedaban sin munición y barrer con fuego de lanzacohetes y misiles Milán a las que aún resistían.

Los efectivos fueron llevados a la retaguardia, varios de ellos heridos. A la madrugada fallecieron los soldados AOR Horacio Giraudo y Arnaldo Zavala. Junto con los bravos del RI 25 cayeron también varios de sus camaradas del RI 12: Cabo 1ro. José Luis Ríos; los Cabos Mario Castro y Luis Miño y los Soldados Gabino Ruíz Díaz, Ireneo Mendoza, Ireneo Maciel, Alberto Moschen, Rubén Horacio Gómez y Carlos Osyguss.

Durante casi cuatro horas, el reducido número de efectivos de la Sección “Bote” junto a sus hermanos del RI 12 detuvo el avance de dos Compañías de fuerzas de elite británicas, matando al Jefe del regimiento y produciéndole importantísimas bajas.

Tomados prisioneros, la actitud de los hombres de los Regimientos 12 y 25 despertó la admiración de los enemigos:

“(…) Rod Bell, infante de marina intérprete, estaba fascinado viéndolos rezar sus oraciones en la oscuridad quebrada por las llamas de las hiniestas encendidas, dirigidos por un joven subteniente baleado en una pierna y con una herida de metralla en un ojo. Algunos estaban arrodillados, otros tenían rosarios. Ambas partes eran conscientes de ser sobrevivientes de una experiencia mortífera (…)”

Varios de los hombres de la sección “Bote” recibieron condecoraciones: el Tte R. N. Estévez fue condecorado (post mortem) con la Cruz “La Nación Argentina al heroico valor en combate”, la más alta otorgada por la Argentina.

El AOR Domingo Álamo recibió la medalla “Al mérito militar” por: “Combatir heroicamente concentrando sobre sí el fuego enemigo permitiendo con su actitud el repliegue total de su grupo”.

Los AOR Oscar Ledesma, Diego Morano y Jorge Testoni recibieron las medallas “Al esfuerzo y la abnegación”. Los tres fueron condecorados por: “Combatir con denuedo y eficacia ocasionando serias bajas al enemigo conteniendo su ataque”.

El Cabo Mario Rodolfo Castro y el AOR Fabricio Edgar Carrascul fueron destinatarios, post mortem, con la medalla “Al valor en combate”.

Los AOR Daniel Alejandro Ambroggio, José Luis Bracamonte, Armando Raúl Orellana, Ítalo Rubén Quiroga, Sergio Daniel Rodríguez, Orando Javier Ruffino con la medalla “Al herido en combate”.

Los AOR Lorenzo Giraudo y Arnaldo Enrique Zavala con la medalla “La Nación Argentina al muerto en combate”.

viernes, 3 de julio de 2020

"CRUZ LA NACIÓN ARGENTINA AL HEROICO VALOR EN COMBATE"


El heroico valor en combate
“Cruz La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate”.


En 74 jornadas de acción, algunos cayeron. Otros siguen velando por la memoria de aquellos días de guerra. Todos son parte del selecto grupo de los máximos héroes contemporáneos de la Nación, quienes se hicieron merecedores de la “Cruz La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate”.

Las condecoraciones por méritos adquiridos ante la Patria existen desde tiempos remotos. Fueron conocidas por los egipcios, los griegos y los romanos, por mencionar sólo algunos ejemplos antiguos. Podían otorgarse en forma de collares, cintos, medallones. Y debían llevarse ostensiblemente sobre la vestimenta. Este mandato de lucirlo no era arbitrario, sino que respondía al reconocimiento merecido por parte del pueblo de la persona que la portara, y también del portador, para brindar el ejemplo.


Sin querer entrar en un análisis falerístico, debemos mencionar que en los pueblos cristianos las condecoraciones han tenido comúnmente la forma de cruz ornamental, casi siempre dorada y esmaltada, con figuras e inscripciones alusivas y que se porta pendiendo de algún lazo, collar o cordón precioso.

En Argentina fueron comunes en distintos conflictos como la Guerra contra el Paraguay o campañas como la denominada Del Desierto o las de diversas exploraciones del territorio. Sin embargo, las condecoraciones más contemporáneas por una situación de combate pertenecen a la Guerra por las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, la cual dejó muchas páginas destacadas escritas en el libro de la defensa de nuestra soberanía. Algunos párrafos están colmados de heroísmo, coraje, inteligencia, entrega y un profundo amor por la Nación y por esa helada turba malvinense.

Desde el desembarco en las islas durante la Operación Rosario y hasta el mismo día del cese de fuego, aquel helado lunes 14 de junio de 1982, Argentina desplegó todos los medios disponibles para recuperar las islas Malvinas, usurpadas por el Reino Unido de Gran Bretaña en 1833. Fueron más de 23.000 combatientes. Más de 23.000 historias que componen la historia misma de la guerra.


Después de aquellos 74 días, después de los 649 caídos en combate y las heridas incurables de la batalla, todos los combatientes fueron condecorados por el Congreso de la Nación por haber defendido a la Patria. Algunos recibieron más de una distinción, esta vez otorgada por la Nación Argentina: al valor en combate, al muerto y al herido en combate. También medallas de cada Fuerza y de las Legislaturas de cada provincia.

Pero hubo sólo 20 guerreros argentinos que fueron reconocidos por la República con la más alta condecoración: “Cruz La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate”. Esta condecoración fue promovida por la Ley N° 22.607 del 15 de junio de 1982. Un día después de finalizada la guerra. Luego la normativa sería reemplazada por otras hasta la Ley N° 24.229. Ninguna de esas modificaciones cambió el reconocimiento de esos hombres.

El texto establece que “será concedida al personal militar, de las Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, civiles, argentinos o extranjeros, que en combate motivado por acontecimientos extraordinarios revistan carácter de función de guerra, realicen aislados o en el ejercicio del mando, una acción ponderable que se destaque considerablemente de las pautas de conducta normalmente consideradas correctas”.

De los veinte condecorados de las Fuerzas Armadas que recibieron esta particular distinción, seis son de la Armada Argentina: cinco de sus filas orgánicas regulares y un conscripto que estaba destinado en el Batallón de Infantería de Marina Nº5 (BIM5). Estas son sus hazañas de guerra.

· Capitán de Fragata (post mortem) Pedro Edgardo Giachino, Agrupación Comandos Anfibios: condecorado por su valentía, heroísmo y liderazgo demostrados durante la Operación Rosario, mediante la cual se recuperaron las islas Malvinas. En dicha ocasión, el Capitán Giachino lideró sin abrir fuego ante las tropas británicas el asalto a la casa del Gobernador, donde al entrar por la fuerza fue recibido por intenso fuego de fusiles de Royal Marines, cayendo gravemente herido. Murió en el hospital de la localidad de Puerto Argentino el mismo 2 de abril de 1982, convirtiéndose en el primer caído de la guerra.


· Teniente de Navío Owen Guillermo Crippa, piloto de Aermacchi MB-339, Primera Escuadrilla Aeronaval de Ataque: condecorado por su heroísmo y arrojo demostrado en el primer ataque aéreo al desembarco británico en Puerto San Carlos, donde en solitario y con una aeronave liviana realizó un ataque al centro de la Flota británica allí basada, conformada por catorce navíos fuertemente defendidos por artillería antiaérea y misiles. Enfrentándose a todo el dispositivo abrumadoramente superior, el Teniente Crippa atacó exitosamente con cohetes no guiados a la fragata británica HMS “Argonaut”, dejándola fuera de servicio, para luego regresar mediante maniobras evasivas y un denso fuego antiaéreo del enemigo a su base operativa en Puerto Argentino.


· Teniente de Corbeta Héctor Omar Miño, Compañía de Ingenieros Anfibios: condecorado por ejecutar voluntariosamente delante de la posición misiones de alto nivel de riesgo y, cumplidas sus tareas específicas como ingeniero de combate, armarse como infante y rechazar a un enemigo numéricamente superior mediante cinco contrachoques conducidos personalmente, resultando herido al intentar proteger a un camarada cuya vida corría inminente peligro. Luego de reorganizar a su personal y dejarlo en posiciones seguras, se replegó 6 kilómetros por sus propios medios, con un proyectil alojado en una pierna, para luego negarse a ser atendido hasta que lo hubieran sido los subordinados heridos que lo acompañaban.

· Teniente de Corbeta Carlos Daniel Vázquez, Batallón de Infantería de Marina Nº 5, Compañía Nacar, 4ª Sección: condecorado por conducir su sección de tiradores con vigor y acierto en la defensa del monte Tumbledown contra el ataque de toda una unidad británica, recurriendo al fuego de la propia artillería y morteros sobre su posición, a fin de producir bajas al adversario sin reparar en su propia seguridad y recién resignar su posición después de resistir por tercera vez ataque enemigo, luego de haber agotado su munición y estar su sección prácticamente aniquilada.

· Suboficial Primero (post mortem) Julio Saturnino Castillo, Batallón de Infantería de Marina Nº 5, Compañía Nacar, 4ª Sección: condecorado por desempeñarse como Jefe de Grupo de la 4ª Sección de Tiradores, tener reiteradas actitudes de entrega al servicio y valor personal, lealtad y devoción hacia sus subalternos y superiores, antes y durante el combate final, combatiendo con fiereza y dando permanente ejemplo de valor personal. Supo conducir a sus hombres hasta caer abatido por el fuego adversario cuando trataba de salvar a un subordinado que estaba siendo muerto a bayonetazos por el enemigo. Un buque de la Armada Argentina recibió su nombre en su honor.

· Conscripto Clase 1962 Félix Ernesto Aguirre, Batallón de Infantería de Marina Nº 5, Compañía Nacar, 4ª Sección: formando parte de la 4ª Sección de Tiradores de la Compañía Nacar del BIM5, combate a distancia cuerpo a cuerpo, soportando una abrumadora superioridad del enemigo y el fuego de la propia artillería sobre su posición, resistiendo dos asaltos británicos. Es herido inicialmente en las piernas y, pese a ello, intenta auxiliar al Subteniente Silva herido mortalmente cerca suyo hasta que, finalmente, es nuevamente herido y muere en su posición de combate. Su conducta constituye un claro ejemplo de soldado y camarada.

Las máximas condecoraciones otorgadas al personal de la Armada Argentina recorren hechos heroicos que van desde aquel 2 de abril en que se recuperaron las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, hasta el mismo 14 de junio en que se estableció el cese de fuego.


Las historias de estos seis guerreros de la Nación no componen hechos aislados, sino que se enmarcan en un sinnúmero de acciones colmadas de valor, entrega y sentido de propósito llevadas a cabo por integrantes de la Armada en el mar o sobrevolando el cielo malvinense, junto a los miles de combatientes de los distintos batallones y fuerzas especiales.

Son muchas y valiosas, cargadas de coraje y amor por la Patria, las páginas gloriosas que dejó a la Armada Argentina el accionar de sus hombres durante la Guerra de Malvinas, junto a integrantes del Ejército Argentino y la Fuerza Aérea Argentina. También algunos aprendizajes que luego trazaron los lineamientos para nuevas doctrinas y adiestramientos.

Por eso la Armada Argentina agradece, en las historias de estos seis héroes sobresalientes, a todos los Veteranos de Guerra que formaron parte de aquella gesta. Son héroes de la Patria y tendrán por siempre un cálido y privilegiado lugar en nuestra Fuerza.

viernes, 26 de junio de 2020

RESPALDO DE VETERANOS A LA CREACION DEL CONSEJO NACIONAL SOBRE MALVINAS



Ex combatientes también dejaron entrever su preocupación acerca de la manera en que se elegirá al representante de ellos en el nuevo organismo gubernamental. Queremos que se respete la militancia y que no sea nombrado `a dedo', advierten.­



Adolfo Schweighofer (izq.) durante un acto de homenaje a los caídos en la guerra de las Malvinas.­


Días atrás ingresó al Senado, y está a la espera de ser tratado en la comisión de Relaciones Exteriores y Culto, el proyecto del Poder Ejecutivo para la Creación del Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los Espacios Marítimos Circundantes.­

Según la iniciativa oficial, la función del nuevo organismo -que funcionará en el ámbito de la Presidencia de la Nación- será la de colaborar en la elaboración del sustento de la posición argentina en la disputa de soberanía en sus aspectos geográficos, ambientales, históricos, jurídicos y políticos; proponer y llevar adelante actividades de docencia e investigación que aporten conocimiento al pueblo argentino sobre la justicia del reclamo del ejercicio pleno de soberanía; realizar acciones destinadas a colaborar en la difusión y promoción de los derechos argentinos sobre las Malvinas y proponer estrategias que aporten al reconocimiento permanente de los Ex Combatientes de Malvinas y caídos en combate y de sus familiares.­

El Consejo Nacional estará presidido por el Presidente de la Nación, el ministro de Relaciones Exteriores, el Secretario Malvinas, tres diputados y tres senadores de los bloques con mayor representación parlamentaria, el gobernador de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, dos especialistas en Derecho Internacional; tres representantes del sector académico y científico de reconocida trayectoria en la materia y un representante de los ex combatientes de Malvinas. Los integrantes designados permanecerán en sus funciones cinco años y desempeñarán sus funciones con carácter "ad honórem".­

­

PREOCUPACION DE EX COMBATIENTES­

Si bien los ex combatientes de todo el país expresaron su agradecimiento y total respaldo al proyecto, también dejaron entrever su preocupación acerca de la manera en que se elegirá al representante de ellos en el nuevo organismo gubernamental.­

La mesa de unidad integrada por la Confederación de Combatientes de Malvinas de la República Argentina, entidad que nuclea agrupaciones de 20 provincias y la Carpa Verde, línea Nacional (ambas conforman el 90% de las organizaciones legalmente constituidas y organizadas de la comunidad de veteranos a nivel nacional) ya elevó -mediante una carta- una postulación al presidente Alberto Fernández. Se trata del actual presidente de la Comisión Nacional de Excombatientes de Malvinas de la República Argentina (organismo creado en 1994 y dependiente del Ministerio del Interior), VGM Adolfo Schweighofer.­

Los veteranos sostienen que el candidato debe contar con la genuina representación del conjunto de las organizaciones legalmente constituidas y refrendadas por los organismos que corresponden a cada provincia. Características que reúne el actual presidente de la Comisión Nacional, ``es el candidato natural y por lógica -aseguran- por haber sido elegido mediante el voto democrático de los veteranos de todas las provincias''.­

El alerta reside en que la designación se pueda llegar a politizar o se realice `a dedo', pierda legitimidad y no respete el federalismo y las luchas de casi cuatro décadas que vienen haciendo en todo el país las diferentes organizaciones.­

­


"UNA HERRAMIENTA IMPORTANTE''­

Schweighofer, en 1982, se encontraba haciendo el servicio militar a bordo del destructor Piedrabuena y durante el conflicto armado realizó diferentes misiones de patrullaje, control y abastecimiento. Pero la tarea más importante en la que le tocó participar fue en el rescate de los náufragos del crucero General Belgrano. "Rescatamos 280 náufragos, algunos de ellos lamentablemente fallecidos'', recuerda Schweighofer en diálogo con La Prensa, 38 años después.­

También evoca el regreso al continente y las heridas físicas y psíquicas. "A los ex combatientes nos llevó casi veinte años, a nivel general, mejorar nuestra calidad de vida. Puedo hacer un balance positivo a la fecha pero los primeros años fueron muy tristes y difíciles''.­

- ¿Qué opina acerca de la reciente creación del Consejo Nacional sobre Malvinas anunciada por Alberto Fernández?­

- Celebramos el mensaje del Presidente y la creación del Consejo. Nos parece una herramienta muy importante porque siempre hemos requerido que Malvinas sea una política de Estado. Nosotros, los veteranos de guerra, tenemos una dilatadísima trayectoria durante las últimas casi cuatro décadas dedicadas a difundir e investigar sobre Malvinas, así que lo vemos con muy buenos ojos.­

- ¿Cómo llegó a ser presidente de la Comisión Nacional de ex combatientes de Malvinas de la República Argentina?­

- Fuí electo democráticamente junto a cinco compañeros que representamos a cinco regiones del país, más la representante de familiares de caídos en Malvinas. Nosotros no tenemos militancia política y fuimos elegidos por los ex combatientes de todo el país. Siempre trabajamos para elevar la calidad de vida de los ex combatientes, la honra y el reconocimiento a quienes cayeron. Además, nuestro cargo al frente de la Comisión es, por nuestra solicitud, honorífica.­

- ¿Está de acuerdo con la postulación realizada por sus pares, para ocupar un lugar en el futuro Consejo recientemente anunciado?­

- La postulación que fue llevada a cabo a través de diferentes agrupaciones para que integre ese Consejo me llena de orgullo y de honor. También me trae una gran ansiedad ya que sería una responsabilidad enorme. Sin pecar de vanidoso puedo decir que hace casi cuatro décadas que estudio, trabajo, soy periodista en Santa Fe... creo que conozco la temática. Por supuesto con mis limitaciones intelectuales y académicas, pero sí con la seguridad de seguir trabajando por la Causa Malvinas con una inquebrantable pasión.­

­

"PEDIMOS SE RESPETE LA MILITANCIA DE CUATRO DECADAS''­

Por su parte, Rubén Rada, presidente de la Confederación de Combatientes de Malvinas de la República Argentina, también en diálogo con La Prensa, aseguró que "la base de todo es que se respete la militancia, los que venimos trabajando por la causa Malvinas hace más de treinta años en las provincias y logramos sacar leyes para proteger a los veteranos y sus familias, para proteger su salud en todo el país''.­

- ¿Está de acuerdo con el nuevo Consejo anunciado por el Gobierno?­

- Acompañamos la decisión del Gobierno para que las nuevas generaciones conozcan como es su país, su inmensidad y sus riquezas. Apoyamos y queremos aportar a la iniciativa. Es más, nos sentimos orgullosos de que por primera vez un Presidente haga sentar a alguien que combatió en nuestras islas en esa mesa del Consejo donde se van a tratar temas tan importantes. La guerra fue un horror, no es el método. El camino es la paz. En el regreso de las islas nos unimos luego de haber hecho el luto y gracias a la militancia de todas las organizaciones de todos los veteranos de guerra, hoy Malvinas es todo el año. Con el correr de las décadas, las asociaciones de Veteranos de Guerra comenzaron a crecer y hoy integramos una gran confederación. A nosotros nadie nos regaló nada, todo fue una gran lucha''.­

- ¿Cuáles son los fundamentos que respaldan la postulación de Schweighofer para integrar la mesa del futuro Consejo?­

- El integrante del Consejo que se está creando creemos que debe ser una persona representativa de todas las provincias como país federal que somos. Nosotros ya votamos a nuestro representante en todo el país, estuvimos cuatro meses votando en todas las provincias quien iba nuestro representante en la Comisión Nacional. Más federalista que eso imposible. Creemos que la lógica y lo natural es que quien debe ocupar ese asiento es el que designamos con nuestro voto todos los veteranos de guerra, es decir Schweighofer, y no uno elegido a dedo. Las personas que entrar por la ventana no tienen un buen final y no pone contento a nadie. Las organizaciones madres, las provinciales y las municipales ya han elegido a la persona para ocupar ese lugar.­

sábado, 20 de junio de 2020

ASI FUNCIONO EL PACTO ENTRE CHILE Y EL REINO UNIDO, PARA GANAR LA GUERRA.


Los acuerdos políticos, las ventajas para cada país, el espionaje durante el conflicto y las alertas que avisaban a la ingleses sobre el despegue de nuestros aviones para atacar a la flota





La primera ministro Margaret Thatcher 


Días después del 2 de abril de 1982, el embajador británico en Chile, John Heath, inició conversaciones con el gobierno de Augusto Pinochet Ugarte para lograr su apoyo en el conflicto. El gestor e interlocutor fue el comandante de la Fuerza Aérea y miembro de la Junta Militar, general Fernando Matthei, quien recibió en Santiago al capitán de la Real Fuerza Aérea (RAF) David L. Edwards, jefe de Inteligencia en el cuartel general de la RAF en High Wycombe, Gran Bretaña. Éste le entregó una carta de su comandante en jefe, Sir David Great, en la cual solicitaba apoyo. Pinochet prestó su consentimiento y dispuso la más estricta confidencialidad, pues vio una gran oportunidad de reforzar su posición internacional, de fortalecer sus fuerzas armadas, posicionarse mejor en el diferendo sobre el Beagle y contribuir a la victoria británica.




Matthei dijo: “Más que una alianza se trató de una oportunidad, pues el enemigo de mi enemigo es mi amigo. El apoyo se extendió durante toda la guerra. Nosotros quedamos con el avión de reconocimiento electrónico, con los radares, los misiles y los aviones. Ellos (los ingleses) recibieron a tiempo la información y todos quedamos conformes”.


Mientras el acuerdo se instrumentó, el secretario británico de Asuntos Exteriores, Francis Pym, y la primer ministro Margaret Thatcher, expresaron: “Los británicos no satisfacemos a dictadores. La Argentina sistemáticamente desprecia los derechos humanos. Somos los británicos quienes sostenemos la democracia“.


¿Desconocían ellos el Plan Cóndor, una internacional del terror para eliminar disidentes en ambos países?



Bajo los términos del pacto, Gran Bretaña obtuvo:


* El uso de la base aérea chilena de Punta Arenas para los aviones y acciones de inteligencia y espionaje de la RAF, que utilizó colores y distintivos chilenos en sus máquinas, cosa prohibida por los usos y leyes de la guerra.


* Intercambio de Información e Inteligencia, incluyendo el monitoreo y desencriptado de códigos y señales argentinos, que les proporcionó el servicio de inteligencia de la Armada chilena.


* El uso de la base de Punta Arenas y de otras áreas para infiltrar fuerzas especiales (Special Air Service y Special Boat Service) dentro de nuestro país, con fines de inteligencia.


La primera parte del pacto consistió en el envío de 6 bombarderos Canberra desde Inglaterra, vía Belice, donde se les pintó con los colores de la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Desde allí se dirigieron, ilegalmente, a Punta Arenas. El Canberra-PR9 tiene una buena autonomía y puede volar a 20.000 metros de altura. También envió un avión Moondrop, transformado para tareas de guerra electrónica.


Los aviones espías británicos, disfrazados de chilenos, operaban piloteados por ingleses, pero con observadores de la FACH a bordo. El citado capitán Edwards disponía de un equipo satelital para comunicarse con la Real Armada Británica, en el Comando Central de Northwood, cerca de Londres, que centralizaba la información y la enviaba a la Task Force en el Atlántico Sur.


Las salidas de nuestros aviones de combate del continente -Río Gallegos, Río Grande y San Julián- hacia Malvinas eran conocidas de inmediato por los británicos, que disponían de una “alerta temprana” para protegerse, prevenirse y atacarlos.


La segunda fase del acuerdo permitió la instalación de la base de las fuerzas especiales (SBS y SAS) en territorio chileno. Antes de concretarlo, la señora Thatcher se asesoró al respecto y recibió como respuesta que una acción en nuestro territorio sería legal según el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, pero debía tratarse de una acción sobre “objetivos (blancos) muy específicos”. No se concretaron.

Augusto Pinochet 


Tiempo después, el almirante Lord Lewin, importante funcionario de Defensa durante el conflicto, expresó: “Las fuerzas británicas obtuvieron ‘algunas’ informaciones de los chilenos”. El ya citado Francis Pym, fue un poco más allá, y en un lenguaje poco diplomático, dijo: “Chile fue muy útil para nosotros en el conflicto y deberíamos tenerlo en mente al plantear nuestra relación actual”. En septiembre de 1982, el ministro de Comercio británico, Peter Rees, se pronunció en Santiago de Chile con motivo del aniversario del golpe militar encabezado por Pinochet, y señaló al efecto que su gobierno había sido “una fuerza moderada y estabilizadora en América del Sur”.


Pero, sin duda, la revelación más contundente surgió públicamente el 9 de octubre de 1999 en oportunidad de la conferencia anual del Partido Conservador británico, cuando la Dama de Hierro Margaret Thatcher defendió a Pinochet, detenido entonces en Londres, al tiempo que recriminaba la actitud del gobierno laborista de Tony Blair por haber accedido a la petición del juez español Baltasar Garzón de detener y extraditar a Pinochet a España.


Thatcher, en su discurso expresó: “Chile es nuestro más viejo amigo en Sudamérica. Nuestros vínculos son muy estrechos desde que el almirante Cochrane ayudó a liberar a Chile del opresivo dominio español. Pinochet fue un incondicional de este país cuando la Argentina invadió las islas Falklands (SIC) y nos brindó valiosa asistencia, él entregó oportunas alertas de inminentes ataques aéreos argentinos que permitieron a la flota británica tomar acciones defensivas. En total unos 250 miembros de las fuerzas armadas británicas perdieron la vida durante esa guerra; sin el general Pinochet las víctimas hubieran sido muchas más”.


Sin embargo, un inglés, George Foulkes, vocero para Asuntos Latinoamericanos en 1984, refiriéndose a la Primer Ministro, dijo: “Su hipocresía es increíble, se niega a negociar con un gobierno democrático en la Argentina, pero se muestra dispuesta a realizar negocios sucios con una dictadura”.



Thatcher en una visita a Pinochet durante su arresto domiciliario en Virginia Water 


¿Qué obtuvo Chile? Un dispuesto y efectivo aliado, y además:


* Seis aviones de bombardeo Camberra.


* Un escuadrón de aviones de cazabombardeo Hawker de la RAF, entregados antes de la iniciación de la guerra.


* El crucero Glamorgan de la Royal Navy.


* La derogación de las restricciones británicas a la venta de armamento a Chile, la provisión de uranio enriquecido y la oferta de un reactor nuclear inglés tipo Magnox.


* El apoyo político y diplomático para neutralizar las investigaciones realizadas por las Naciones Unidas, en relación a la violación de los derechos humanos por el régimen chileno.


Comparto lo que el periodista Oscar R. Cardozo expresó en el diario Clarín el 25 de mayo de 2002: “Los gobiernos sucesivos que la Argentina tuvo desde entonces (1982) echaron en la bolsa del secreto todas esas pruebas, con la excusa de no producir un deterioro en la relación con el vecino país”.


Aprecio que los lazos de amistad con el pueblo chileno jamás se vieron afectados por decisiones del gobierno militar presidido por Pinochet. Por el contrario, se consolidan con la verdad histórica expresada con respeto y sinceridad.

EL INFIERNO DEL LONGDON, LA DURA BATALLA DE PUERTO ARGENTINO Y EL INMINENTE FINAL


Diario de la guerra de Malvinas: El combate cuerpo a cuerpo con bayonetas caladas, la noche más terrible para los paracaidistas británicos, las mentiras de los generales argentinos y la falta de armamentos y raciones.


Darwin- Pradera del Ganso 


La no realización de una batalla aeronaval y el previsible fracaso sobre las fuerzas británicas en el combate de Darwin–Pradera del Ganso llevaron a que a partir del 8 de junio la guerra tuviera su definición en la batalla terrestre de Puerto Argentino, que asumió las características de una clásica batalla de cerco, llamada también de aniquilamiento perfecto. A ello se llega cuando una fuerza está totalmente sitiada, sin posibilidades de romper el sitio, y no existe probabilidad alguna de que desde afuera una fuerza propia pueda lograr una conexión con la sitiada.


Salvando las circunstancias de tiempo, modo, lugar, ámbito geográfico y efectivos enfrentados, la historia militar moderna nos remite a casos parecidos: Stalingrado (1943), donde se rindieron 200 mil alemanes; Singapur (1942), en que los japoneses tomaron prisioneros a 80 mil británicos, y Dien Bien Phu (1954), donde los vietnamitas cercaron, derrotaron y se rindieron 12.000 franceses.


El día 10 de junio, en horas de la tarde, concretamos un ataque coordinado entre el GA 3 y tres aviones Pucará basados en el aeropuerto local. Así lo recuerdo: una de las baterías de la artillería británica nos tenía a maltraer, estaba ubicada cerca del monte Kent, fuera del alcance de nuestros cañones; solo podíamos neutralizarla con medios aéreos basados en el aeropuerto local. Hablé con el general Oscar Jofre y con el brigadier Luis Castellano, quienes estuvieron de acuerdo. Coordinamos el ataque con tres pilotos de la Fuerza Aérea, Juan Luis Micheloud, Marcelo A. Ayerdi y Carlos Murales. Una batería del GA 3 los “guiaría” con proyectiles fumígenos (humo blanco) en dirección al objetivo, al que no podíamos batir porque no entrábamos en alcance con nuestros obuses ya que nos faltaban unos 2/3 km. El ataque fue exitoso y la artillería británica fue, en ese momento, neutralizada. Fue la primera acción de cooperación en combate entre la artillería del Ejército y la Fuerza Aérea en nuestra historia.

Monte Longdon 



La noche del 11 de junio, aproximadamente a las 22:00 hs, el batallón de Paracaidistas 3 (Para 3) británico atacó el Monte Longdon, que estaba defendido por una compañía del RI 7 a órdenes del mayor Carrizo Salvadores. La sorpresa táctica se perdió como consecuencia de que un soldado inglés pisó e hizo detonar una mina antipersonal.


Así se inició un intenso combate que duró el resto de la noche, hasta que la compañía inició una difícil y confusa retirada hacia Puerto Argentino. Una de las características de la lucha fue que se llegó al combate cuerpo a cuerpo, con “bayonetas caladas”, algo bastante infrecuente en la guerra moderna. La lucha fue encarnizada, duró diez horas, pero el batallón británico era superior en número de hombres, en armamento, en equipamiento, en adiestramiento y contaba con visores nocturnos y apoyo de fuego naval.


En uno de sus pedidos de fuego, el observador adelantado del GA 3, teniente Alberto R. Ramos, asignado al RI 7, me informó: “¡Esto es un infierno! Hay ingleses por todos lados. Por momentos es difícil identificar si las explosiones de los proyectiles de fragmentación y de iluminación son nuestros o de los ingleses”. Su última transmisión fue: “Se inició la retirada hacia el este”.


Al día siguiente me informaron que no estaba entre los que regresaron. Se lo consideró como desaparecido hasta que en 2018 su cuerpo fue identificado y hoy descansa como tantos otros soldados en un lugar histórico de la Argentina: el cementerio militar de Darwin.


Para el corresponsal británico Leslie Dowd, el combate de Longdon “fue la noche más terrible de mi vida. El Para 3 británico tuvo 23 muertos y 47 heridos” (The Sunday Times Insight Team). El RI 7 tuvo 36 muertos y 148 heridos.

Batalla de Monte Longdon (Imperial War Museums)


El espacio entre Longdon y el cerro Dos Hermanas estaba a cargo del mayor Oscar Jaimet, con efectivos del RI 6, que evidenciaron un excelente comportamiento en los momentos finales de la batalla, pero que en la noche del 11 al 12 de junio no tuvieron una activa participación en los combates por la sencilla razón de que no recibieron un ataque directo de los ingleses. Posteriormente, Jaimet y sus hombres tuvieron una destacada actuación, su regimiento tuvo 13 muertos y 35 heridos.


El cerro Dos Hermanas estaba ocupado por una compañía del RI 4 a órdenes del segundo jefe del regimiento, mayor Ricardo Cordón, que no ofreció resistencia, y cedió en forma prematura la posición mediante una desordenada retirada hacia Puerto Argentino, sin que a mi juicio se hubiera hecho el esfuerzo para sostenerla. El enemigo se apoderó así de una de las más importantes alturas, sin mayores exigencias. El mayor Cordón fue pasado a retiro obligatorio después de la guerra.


La posición del Monte Harriet estaba a cargo del jefe del RI 4, teniente coronel Diego Soria, quien concurrió a la guerra dejando en el continente a un hijo adolescente que padecía una enfermedad terminal, y con su regimiento disminuido soportó con entereza el abrumador ataque británico conducido por el teniente coronel Chris Keeble, el mismo que con su Batallón de Comandos 2 había combatido en Darwin-Pradera del Ganso. El RI 4 fue sorprendido y rodeado, su desgaste en los días previos fue notorio y no pudo evitar el envolvimiento. Entre las 05.00 y 06.00 hs. del 12 de junio, los ingleses ocuparon Harriet. El RI 4 sufrió 22 muertos y 110 heridos.

Monte Harriet


Sobre ese combate, el general británico Julian Thompson dijo: “Nos encontramos con 300 prisioneros, incluidos el jefe del Regimiento de Infantería 4 y varios oficiales. Esto muestra las mentiras de las informaciones de la prensa, según las cuales los oficiales huían dejando a sus soldados conscriptos para que fueran masacrados o se rindieran como ovejas. Oficiales y suboficiales se batieron duramente” (Thompson J., No picnic, Ed Atlántida, pág. 168).


Entre los prisioneros estaba el pelotón de observación adelantada del GA 3, a cargo del capitán Tomás Fox. Por su parte, el corresponsal inglés de la IRN (Independent Radio News), Kim Sabido, que presenció las acciones en Harriet, entre otros conceptos, relató: “Los hombres que teníamos enfrente no iban a ceder si no era tras una lucha encarnizada" (The Sunday Times Insight Team, pág. 375).


Lamentablemente, en los días anteriores a la ofensiva final, el general Jofre hizo un empleo inadecuado de la Compañía de Comandos 602, a cargo del mayor Aldo Rico. En las pocas incursiones que esa compañía realizó en la profundidad del campo de combate –coordinadas y apoyadas por el fuego del GA 3– evidenciaron la profesionalidad que debe caracterizar a un elemento de fuerzas especiales, y aportaron su cuota de sangre.


Desde las primeras luces del 12 de junio, los cerros Longdon, Dos Hermanas y Harriet estaban ya en poder del enemigo. Sobre esas posiciones, nuestra artillería (GA 3, GA 4 y la batería del BIM 5) realizó fuego intermitente durante gran parte de la mañana: “Mientras nos reorganizábamos, el fuego de la artillería argentina, de los cañones pesados (155 mm) en su mayor parte, comenzó a caer sobre las posiciones que los argentinos acababan de perder. Los infantes de marina británicos se protegían entre las fisuras de las rocas, mientras los proyectiles argentinos explotaban a su alrededor” (Thompson J., No Picnic; Leo Cooper y otros, pág. 157).


Estaba claro que los siguientes y últimos objetivos del enemigo serían los cerros William, Sapper Hill y Tumbledown, ocupados por el Batallón de Infantería de Marina 5 (BIM 5), a órdenes del capitán de fragata Carlos H. Robacio, distantes entre 3 y 7 km de Puerto Argentino. El BIM 5 poseía un alto grado de adiestramiento adaptado al clima, tenía su dotación de hombres, material y armamento al completo, y su sistema logístico no experimentó grandes variantes puesto que fue abastecido en forma directa por aviones de la Armada. Poseía una batería de obuses de 105 mm (a cargo del capitán de fragata Mario Abadal) que, como manifestó el contraalmirante Carlos Büsser, “…se incorporó al sistema unificado de control y dirección de fuego terrestre que operaba la artillería del Ejército de la guarnición Malvinas” (Villarino E., Batallón 5, Aller Atucha, pág. 13). Con el BIM 5 realizamos coordinaciones estrechas que dieron resultado en los combates terrestres más intensos de la guerra que se libraron las últimas 48 horas.

Cerro Dos Hermanas


En las primeras horas de la tarde del 12 de junio, y estando próximo a una de mis baterías, alguien a mi lado gritó ¡Cuerpo a tierra!, al tiempo que un Harrier nos sobrevoló a unos 300 m de altura. El fuego, con misiles y cañones de 20 mm, se dirigía hacia la ladera del cerro Sapper Hill donde estaba la batería de cañones pesados. Temimos lo peor, pero solo tuvimos heridos leves, el cabo primero Omar Liborio y 6 soldados. Uno de los cañones quedó fuera de servicio. Los refugios para los operadores de los cañones pesados preparados por el teniente primero Luis Daffunchio limitaron los efectos del ataque del Harrier. De inmediato el mayor Carlos A. Milanese concurrió al lugar y evacuó los heridos al Hospital Militar Conjunto de Puerto Argentino, a cargo del mayor médico del Ejército Enrique M. Ceballos. La labor de todo el personal de sanidad fue encomiable y abnegada; durante el conflicto se internaron 1.990 pacientes.


A todo esto, según el general Mario B. Menéndez, el presidente de la Nación, miembro de la Junta Militar y comandante en jefe del Ejército, general Leopoldo F. Galtieri, dijo en Buenos Aires: “Yo conozco todas las dificultades que tienen pero hay que aguantar. Los veo muy apegados al terreno. Hay que tener más movilidad” (Túrolo, C., Malvinas: Testimonios de su gobernador, Ed Sudamericana, Pág. 261).


Muestra clara de soberbia y desconsideración, no exenta de cobardía y desprecio por sus subordinados. Él, y sus presuntos asesores -principalmente los del área de logística, los generales Eduardo A. Espósito y Gerardo J. Núñez-, no podían ignorar que en esos días carecíamos del indispensable combustible, de la necesaria movilidad aeromóvil, y de munición de artillería terrestre y antiaérea; y que en algunas unidades el racionamiento diario se reducía a un magro desayuno (mate cocido y una rebanada de pan), con lo que muchos de nuestros hombres recibían solo alrededor de 2.000 calorías, cuando las necesarias en ese lugar para un combatiente eran de no menos de 5.000 calorías diarias. Además carecíamos de raciones de combate, nunca llegaron. Ignoraban que todas las tropas estaban expuestas a bajas temperaturas, lluvia, nieve esporádica, humedad y vientos helados.


No obstante, uno de los responsables de la desatención de los combatientes, el citado general Núñez, dijo en Buenos Aires a algunos familiares de los combatientes: “Soy responsable de la logística, no tienen problemas de abrigo y les aseguro que no pasarán frío y volverán más gordos”. Totalmente falso e insensible, rayano a una lesa profesionalidad.


(Foto: Eduardo Farré)


La ofensiva británica sobre Puerto Argentino continuaría hasta el 14 de junio. En ese lapso se desarrollaron las acciones terrestres más intensas de toda la guerra. Ante lo narrado hasta ahora en distintas entregas, es lamentable y triste escuchar a un exgobernador de una provincia y actual diputado de la Nación, al referirse tangencialmente a la Guerra de Malvinas en un programa televisivo a 38 años del conflicto, calificándola como “el fiasco de Malvinas”. Podría serlo para los políticos que concurrieron, junto con Jorge Rafael Videla, a la jura del gobernador Mario B. Menéndez, en Puerto Argentino, el 7 de abril de 1982; pero no para los que combatieron, y muchos de ellos murieron, por un sentimiento del pueblo argentino. Recordemos juntos la sentencia de nuestro Libertador: “Un derrota peleada vale más que una victoria casual”.