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domingo, 24 de agosto de 2025

𝗖𝗢𝗡𝗗𝗨𝗖𝗜𝗥 𝗣𝗢𝗟𝗜𝗧𝗜𝗖𝗔𝗠𝗘𝗡𝗧𝗘 𝗔 𝗟𝗔𝗦 𝗙𝗙.𝗔𝗔 𝗡𝗢 𝗘𝗦 𝗛𝗔𝗖𝗘𝗥 𝗚𝗘𝗦𝗧𝗢 𝗦𝗨𝗣𝗘𝗥𝗙𝗜𝗖𝗜𝗔𝗟𝗘𝗦 ???

APARTE DE ESTO DEMASIADOS QUILOMBOS, E AQUI SE VE QUE YA SACAN PLATA DE OTROS LUGARES PARA HACER BOLUDECES....

Conducir políticamente la defensa no es hacer gestos superficiales para ganarse la simpatía del mundo castrense. El descrédito de Javier Milei y Luis Petri en ese ámbito es, a esta altura, inocultable. En este marco, la incapacidad de conducción del ministro mendocino y sus limitaciones para efectuar un adecuado control civil de los militares han facilitado que los escándalos en el mundo castrense se extendieran como un reguero de pólvora.

Ministro y Presidente de quienes dependen las Fuerzas Armadas.




Ministro pintado y descontrol militar

Los hechos ignominiosos que han tenido lugar en las Fuerzas Armadas durante la gestión ministerial de Luis Petri se multiplican a un ritmo que nada le envidia a la velocidad de Milei para contradecirse, a la rapidez de Luis Caputo para endeudarse o a la prontitud de Patricia Bullrich para cambiar de color político. A continuación se reproducen sólo algunos de los hechos graves que han tenido repercusión en el último tiempo:Una ex cadete de la Escuela de Aviación Militar de Córdoba (se preserva su nombre) fue abusada y violada por dos cadetes de cursos superiores durante una fiesta en una vivienda particular en mayo de 2019. 

Uno de ellos (Leonardo Espíndola) se suicidó dos días antes de ser juzgado y el otro (Julio Méndez) fue condenado a tres años de prisión condicional en un juicio abreviado. Además de padecer el abuso que finalmente probó y condenó la Justicia provincial, la ex cadete de la Fuerza Aérea atravesó un verdadero calvario en la institución. Cuando denunció lo sucedido, las autoridades y profesionales que debían acompañarla pusieron en entredicho sus afirmaciones, procuraron que desistiera de acusar a los abusadores y le aplicaron un conjunto de sanciones que terminaron con su baja de la Fuerza. 

Como resultado de esta situación, se abrió una causa en la Justicia Federal y, a mediados de marzo, el juez federal Alejandro Sánchez Freytes dictó los procesamientos de cinco personas a las que considera responsables del delito de abuso de autoridad en un contexto de violencia de género. Se trata de la comodoro (médica) Cristina Malpartida, ex jefa del Escuadrón Sanidad de la Escuela de Aviación Militar y actual directora médica del Hospital Aeronáutico de Córdoba; la capitán (médica) Julieta del Valle Romero y la psicóloga Andrea Cecilia Berra. 

También fueron procesados el primer teniente Gerardo Moreno del Escuadrón de Instrucción y el abogado Luis Carranza Torres del área jurídica, quien —a pesar del proceso judicial en curso— fue ascendido en 2024 a instancias del ministro Petri.

Hacia fines de 2023, una delegación del servicio de inspección de la Fuerza Aérea se trasladó a Mendoza, encabezada por el inspector general, brigadier Hugo Dirié, quien concurrió con su asistente personal, la soldado voluntaria Camila Baigorria. Finalizado el periplo, Baigorria publicó en sus redes sociales fotos y videos en los que se la ve a bordo de un helicóptero de la Fuerza. 

Esta situación generó rumores e indisciplina entre los uniformados, especialmente a partir de que —según reveló el sitio Data Clave— circularan fotos de Baigorria en las que se la ve semidesnuda en el cuarto de baño del sector privado de las oficinas de Dirié. El escándalo es de tal envergadura que Baigorria fue destinada a otro puesto en la sede de LADE en Ezeiza con el objeto de amainar el descontento generalizado. Pese a estos antecedentes, en diciembre de 2024 el brigadier Dirié fue uno de los cuatro candidatos a ascensos impulsados por el ministro Petri para el Cuerpo de Comando Escalafón del Aire, junto a los brigadieres Gustavo Valverde (actual jefe de Estado Mayor General), Marcelo Monetto (actual subjefe de la Fuerza) y el comodoro Gonzalo Toloza (jefe del Estado Mayor del Comando de Adiestramiento y Alistamiento).

Como si todo esto fuera poco, debemos recordar que en noviembre de 2024 el entonces jefe de Estado Mayor General, brigadier general Fernando Mengo, resultó eyectado a tan solo nueve meses de ser promovido por Milei y Petri para ocupar la cúpula de la Fuerza Aérea. Mengo debió abandonar ese cargo tan ambicionado dentro del mundo militar, acusado de destinar aeronaves de la Fuerza para que su pareja, la suboficial Yanina Torres de la II Brigada Aérea de Paraná, lo visite en Buenos Aires.

Estos escándalos son solo los más recientes de una larga lista y no se limitan exclusivamente a la Fuerza Aérea. 

El laissez faire que reina entre los uniformados producto de la ausencia de conducción política ministerial ofrece temáticas para todos los gustos, entre las que cabe mencionar:

 1) “bautismos de fuego” con cal viva en el Regimiento 14 de Paracaidistas con asiento en Córdoba (a pesar de ello, el comandante de la IV Brigada Aerotransportada, coronel Pablo Francisco Depalo, fue propuesto para el ascenso por parte del ministro Petri); 

2) el papelón del propio ministro Petri, que gastó 400.000 dólares en un supuesto operativo de la Armada contra la pesca ilegal, desplegando a la corbeta ARA Espora, el patrullero oceánico ARA Contralmirante Cordero y un avión Hércules, para abordar un buque chino que no estaba realizando actividades pesqueras, lo que reveló que se trató simplemente del show off habitual del titular de la cartera castrense; 

3) los costos sospechosos de las obras civiles que se están llevando a cabo en Tandil para alojar y mantener a los esperados caza F-16, situación que había sido tempranamente advertida por el “descubridor” de Milei, el periodista Roberto García; 

4) la publicación en las redes sociales del Ejército Argentino —luego borrada— de un tuit que daba cuenta de un ejercicio militar de la VIII Brigada de Montaña que tenía como hipótesis de conflicto a Chile (el posteo incluía un mapa de campaña que alertaba sobre una eventual invasión chilena desde el oeste a través de la cordillera a la altura de Neuquén, lo que resulta totalmente contradictorio con los lineamientos centrales mantenidos por la política exterior y de defensa argentinas desde el retorno de la democracia en 1983).


Reflexión final

Como hemos reconstruido a partir del “Tejerazo” y la experiencia de figuras de origen franquista como Adolfo Suárez y Manuel Gutiérrez Mellado, conducir férreamente y sin dobleces al sector militar no es sólo una cuestión que pueda ser materializada por gobiernos de izquierda, progresistas o nacional-populares.

En efecto, dos décadas antes del “Tejerazo”, fue un militar argentino, el teniente general (R) Benjamín Rattenbach [1], quien nada tenía que ver con el peronismo —al que había proscrito en 1963 en su condición de secretario de Guerra del gobierno de José María Guido [2]—, el que clarificó los fundamentos de lo que hemos procurado transmitir en esta nota. En 1958 escribía: “La forma principal, pues, de asegurar el control civil sobre el poder militar —digamos mejor, el control político del poder militar— es la educación moral de las fuerzas armadas en el respeto a la ley, vale decir, el respeto de la organización jurídica que la sociedad se ha impuesto en forma de Estado” [3].

Es tiempo de que Petri y las Fuerzas Armadas se inspiren prontamente en Suárez, Gutiérrez Mellado o Rattenbach. Nadie les exige la “osadía” de tomar como referencia las conducciones ministeriales de Agustín Rossi o Nilda Garré. Con sólo apreciar a las figuras mencionadas con origen en el conservadurismo español o argentino de la primera mitad del siglo XX harían una enorme contribución a la Defensa Nacional. Al sector militar no le cabe un escándalo más.


* Luciano Anzelini es doctor en Ciencias Sociales (UBA). Ex Director Nacional de Planeamiento y Estrategia (Ministerio de Defensa).

[1] Rattenbach es especialmente conocido por haber encabezado la Comisión de Análisis y Evaluación de las responsabilidades políticas y estratégico-militares en el conflicto armado del Atlántico Sur (1982), instancia que produjo un informe al que se popularizó como “Informe Rattenbach”, desclasificado 30 años después por Cristina Fernández a través del decreto 200/2012.
[2] Decisión implementada por medio del decreto 2712/1963, que refería a “la presencia y actividades de las fuerzas antidemocráticas peronistas en la vida institucional del país”.
[3] Rattenbach, Benjamín (1959). Sociología Militar (una contribución a su estudio). Buenos Aires: Biblioteca del Oficial del Círculo Militar Argentino, pp. 141-142.